Vista aérea del futuro parque litoral: la renaturalización de cerca de 90.000 m² integra playa, dunas, pinar y praderas inundables frente a las tres chimeneas, con Barcelona al fondo. © Verd i Blau (LANDLAB, Aldayjover, Aquática)
Parque de las Tres Xemeneies: una nueva naturaleza adaptada a las condiciones actuales del territorio
El proyecto del Parque Litoral de las Tres Xemeneies no solo renaturaliza el delta del río Besòs para convertirlo en un motor de equilibrio entre naturaleza, ciudad e infraestructuras. También demuestra que las administraciones ya asumen que la adaptación climática no puede basarse exclusivamente en infraestructuras grises pensadas para contener o resistir condiciones climáticas adversas.
El Parque Litoral de las Tres Xemeneies es un proyecto de cerca de 90.000 m² que renaturaliza la desembocadura del Besòs, entre Sant Adrià de Besòs y Badalona, como infraestructura verde y azul.
Lo diseña la UTE formada por LANDLAB, Aldayjover y Aquática con la propuesta «Verd i Blau: infraestructures resilients», ganadora del concurso del Consorci del Besòs.
Antes de su urbanización, la desembocadura del Besòs formaba parte de un pequeño sistema deltaico mediterráneo, caracterizado por la presencia de playas, dunas, zonas húmedas, lagunas litorales, brazos de inundación y comunidades vegetales adaptadas a los gradientes de humedad y salinidad propios de estos entornos.
Sin embargo, su industrialización y las infraestructuras construidas durante el siglo XX provocaron la desaparición de la práctica totalidad de estos hábitats. En concreto, fue en 1913 cuando se instaló una primera central térmica que transformó completamente Sant Adrià de Besòs, un municipio hasta entonces de carácter agrícola. Más adelante, en la década de 1970, se levantaron las tres icónicas chimeneas que daban servicio a la gran central térmica construida por FECSA y que estuvo operativa hasta 2011.
«El objetivo del proyecto del parque litoral de las Tres Xemeneies es recuperar parte de sus funciones ecológicas, hidrológicas y paisajísticas y adaptarlas al contexto contemporáneo y a los retos derivados del cambio climático. Se trata de restablecer procesos como la capacidad de infiltrar y laminar agua, generar biodiversidad, amortiguar inundaciones, reducir el efecto isla de calor y mejorar la relación entre la ciudadanía y el litoral», explica Miriam García, doctora arquitecta, paisajista, urbanista y socia fundadora de LANDLAB.
«Tradicionalmente los riesgos climáticos se han afrontado mediante infraestructuras rígidas diseñadas únicamente para contener o resistir. Nosotros proponemos utilizar esos mismos condicionantes como herramientas de proyecto.»

Render del futuro parque litoral: el pinar mediterráneo, las dunas y las praderas acogen la vida cotidiana, del paseo al deporte, en primera línea de mar y frente a la playa ampliada. © Verd i Blau (LANDLAB, Aldayjover, Aquática)
LANDLAB, Aldayjover y Aquática: una UTE multidisciplinar
Tres estudios se han unido en una UTE (Unión Temporal de Empresas) para abordar el proyecto desde una estrategia multidisciplinar, bajo la propuesta «Verd i Blau: infraestructures resilients», ganadora del concurso impulsado por el Consorci del Besòs. Además de LANDLAB y sus conocimientos vinculados a territorios litorales, Aldayjover aporta una amplia experiencia internacional en paisaje, espacio público, ecología urbana y adaptación climática de espacios fluviales. Por último, la experiencia de Aquàtica se centra en el conocimiento especializado en ingeniería hidráulica, dinámica litoral, infraestructuras costeras y gestión del agua.
Los tres comparten una perspectiva de trabajo alineada con la naturaleza que, en este proyecto de cerca de 90.000 m² (89.502 m² exactos), articula el futuro Catalunya Media City con un sistema de espacios fluviales, litorales y urbanos, e integra un pinar mediterráneo, la ampliación de la playa, dunas, lagunas y sistemas de drenaje basados en la naturaleza capaces de gestionar el ciclo del agua y proteger activamente frente al cambio climático.
El análisis de su estado actual concluye que el suelo está profundamente antropizado, que existen importantes infraestructuras de saneamiento y servicios, que la dinámica litoral se encuentra alterada y que buena parte de los hábitats naturales han desaparecido.
«Por ello, la renaturalización no consiste en eliminar infraestructuras sino en trabajar con ellas. El proyecto parte de la realidad existente e incorpora soluciones que permiten compatibilizar los requerimientos hidráulicos, urbanos y ambientales. Más que volver atrás, se trata de construir una nueva naturaleza adaptada a las condiciones actuales del territorio», señala.
«Más que volver atrás, se trata de construir una nueva naturaleza adaptada a las condiciones actuales del territorio.»

Esquema de hábitats de la propuesta Verd i Blau: el proyecto articula el corredor fluvial del Besòs, las dunas, el pinar mediterráneo y las praderas inundables en un sistema continuo que enlaza el río, la playa y la ciudad. © Verd i Blau (LANDLAB, Aldayjover, Aquática)
Detalles del futuro parque litoral de las Tres Xemeneies
La integración de los elementos mencionados requiere una estrategia individualizada que no olvide que cada uno forma parte de la misma infraestructura territorial. Cualquier intervención individual provoca, pues, una reacción en cadena.
«Una decisión sobre la topografía afecta a la gestión del agua; la gestión del agua condiciona los hábitats y los hábitats influyen en los usos sociales. Por eso la principal dificultad no es diseñar cada elemento por separado, sino conseguir que todos funcionen de manera coordinada», detalla García.
Los ámbitos más complejos del parque litoral de las Tres Xemeneies, continúa, son los relacionados con la dinámica litoral y la gestión hidrológica, porque dependen de procesos naturales que evolucionan en el tiempo y porque requieren coordinación con otras administraciones y proyectos.
Los usos sociales también influyen. Un parque metropolitano debe compatibilizar la conservación de hábitats sensibles con actividades deportivas, culturales o recreativas. «Por eso el proyecto establece distintos grados de intensidad de uso, concentrando las actividades más urbanas junto al Catalunya Media City y reservando los espacios de mayor valor ecológico para el entorno de la desembocadura del Besòs», afirma.
El paseo-berma esponja
De todos estos elementos, el paseo-berma esponja, elevado a cinco metros y medio sobre el nivel del mar, es probablemente el elemento estructurador más importante del parque, ya que funciona simultáneamente como recorrido principal accesible, soporte de servicios, elemento de conexión entre los distintos ámbitos y sistema de protección frente a los temporales marítimos. Es la pieza que articula la relación entre naturaleza, espacio público e infraestructura hidráulica.
El traslado del colector de Llevant
Para poder liberar el frente marítimo, construir el paseo-berma esponja, mejorar la conectividad ecológica y facilitar una relación futura mucho más directa entre la ciudad, el parque y la playa, habrá que soterrar y reubicar el colector de Llevant, una infraestructura metropolitana estratégica que actualmente actúa como una barrera física entre la ciudad y el litoral y cuyo traslado requiere una gran complejidad técnica, tanto por su dimensión como por la necesidad de mantener el servicio durante las obras.
«La adaptación climática deja de ser una limitación para convertirse en un generador de nuevos espacios públicos y ambientales.»

Detalle constructivo (DET 3) del paseo-berma esponja: el recorrido elevado integra la escollera de protección frente a los temporales y el nuevo colector soterrado, a la vez que sostiene la plantación de dunas del frente marítimo. © Verd i Blau (LANDLAB, Aldayjover, Aquática)
Un proyecto referente en adaptación al cambio climático
El proyecto ha contado con un proceso participativo ciudadano organizado por el Consorci del Besòs que ha permitido identificar demandas ciudadanas muy claras: más naturaleza, mejor acceso al mar, espacios para la vida cotidiana y recuperación ambiental de la desembocadura.
Esta es la segunda vez que los ciudadanos de Sant Adrià deciden sobre su paisaje y patrimonio: en 2008 votaron en referéndum a favor de conservar las icónicas tres chimeneas, con un 82% de votos favorables.
«La participación no se entiende como un proceso paralelo al diseño, sino como una herramienta que ha contribuido a definir el carácter del parque, la distribución de usos y el equilibrio entre conservación ambiental y actividad ciudadana», comparte la arquitecta, paisajista y urbanista.
Por último, Miriam García, un referente nacional e internacional en planificación y adaptación resiliente de ciudades, territorios y paisajes frente a los efectos del cambio climático, subraya que el proyecto ve la luz en un momento en el que las administraciones empiezan a entender que la adaptación climática no puede basarse exclusivamente en infraestructuras grises.
«Tradicionalmente los riesgos climáticos se han afrontado mediante infraestructuras rígidas diseñadas únicamente para contener o resistir. Nosotros proponemos utilizar esos mismos condicionantes como herramientas de proyecto, trabajando con medidas basadas en la naturaleza, diseñando paisajes de adaptación», señala la socia fundadora de LANDLAB.
De hecho, el proyecto quiere demostrar que el riesgo puede convertirse en oportunidad. García lo ejemplifica explicando que las zonas susceptibles de inundación no son necesariamente espacios problemáticos, sino que pueden ejercer de sistemas de drenaje (espacios de infiltración y cunetas verdes) y praderas inundables que funcionan cotidianamente como parque y que, en episodios extremos, almacenan y redirigen el agua sobrante.
De la misma forma, las dunas estabilizadas no son únicamente un elemento paisajístico: son una infraestructura natural de protección frente a los temporales marítimos. "Así, la adaptación climática deja de ser una limitación para convertirse en un generador de nuevos espacios públicos y ambientales», valora Miriam Garcia.
Por todo ello, el proyecto del parque litoral de las Tres Xemeneies, con su planteamiento basado en la infraestructura verde y azul, la recuperación de procesos naturales y la construcción de paisajes resilientes, puede convertirse en un referente para futuras actuaciones de regeneración litoral en Catalunya y en otros ámbitos mediterráneos, concluye Miriam García. Se prevé que las obras comiencen este mismo 2026.