Retrato de Erik Harley en la Ciudad del Medio Ambiente de Soria
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Territorio y urbanismo

Erik Harley: «Hay un público enorme que quiere entender cómo funcionan las ciudades y quién toma las decisiones»

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Erik Harley es el martillo pilón contra las malas praxis en las políticas urbanas y sus nefastas consecuencias ambientales, sociales y económicas. El experto en Estudios Urbanos denuncia la impunidad de los responsables de estas prácticas, definidas como «pormishuevismo», en las redes sociales, libros, tours, medios de comunicación y ámbitos académicos y profesionales. Es un divulgador que habla sin medias tintas; él mismo dice que lo que busca es «hacer que mirar hacia otro lado sea más incómodo».

Conocido por ser el creador del pormishuevismo, cuando Erik explica, en persona o en las redes, los proyectos estrella de la «hipertrofia urbanística de España», utiliza el humor y la sátira para que el mensaje llegue al receptor sin filtros y la risa dé paso a la reflexión.

Más allá de esta faceta más visible, su labor divulgadora no tiene límites formales: el director de Oficina Periferia ha publicado cinco libros, colabora con medios de comunicación y da conferencias por todo el territorio. Una de las voces, sin duda, más interesantes para entender la ciudad a partir de un discurso basado en el pensamiento crítico que articula desde la inteligencia, los datos y la comunicación.

[P] Inicialmente, te formaste en comisariado y gestión de exposiciones, y en Bellas Artes. ¿En qué momento y por qué te interesas por los estudios urbanos?

[R] Llegó de manera bastante orgánica. Cuando estudias Bellas Artes y te formas en comisariado, acabas preguntándote dónde se expone el arte, quién tiene acceso y por qué motivo ciertas partes de un museo existen y otras no. Con las ciudades pasa lo mismo. La periferia es el primer lugar donde las decisiones políticas y económicas se hacen visibles sin filtro. Hice el posgrado en Estudios Urbanos porque quería herramientas para entender aquello que ya intuía visualmente. No fue un cambio de tema, fue bajar una capa más en el mismo interés.

«Criticar no es hablar mal; es generar pensamiento crítico»

Erik Harley
Divulgador en Estudios Urbanos
Erik Harley disfrazado de obrero ante una lona con el lema «El camino al éxito siempre está en la construcción»

Erik Harley, con su característico tono satírico, ante un cartel de obra en Barcelona. Foto: Ovidi Benet.

[P] ¿Todavía te dedicas al comisariado y al arte?

[R] Me gusta pensar que sí. De manera menos explícita, pero sí. Lo que hago ahora es, en el fondo, una forma de comisariado expandido: seleccionar casos, construir relatos, decidir en qué orden presentas los objetos; en este caso, edificios y espacios públicos. La diferencia es que el espacio expositivo es ahora una pantalla o una calle. No lo vivo como una pérdida, sino como un cambio de soporte. Y un soporte, todo sea dicho, con mucho más alcance que una sala.

[P] Quizá tu faceta menos mediática es la de conferenciante. ¿De qué temas hablas?

[R] En contextos académicos y profesionales intento profundizar en la dimensión estructural del problema: cómo se financian las obras públicas, por qué motivos las administraciones eligen determinados perfiles de arquitecto, de qué manera la comunicación urbana es una herramienta política y no solo estética. He podido hablar de esto en la ETSAB, en el Reina Sofía, en el Guggenheim, en diversas escuelas de arquitectura.

El año pasado di la conferencia inaugural de la asamblea de la ASINEA, en México, ante el conjunto de las escuelas de arquitectura del país. No lo digo como mérito, sino porque me parece relevante: significa que esta conversación interesa fuera del entorno estrictamente divulgativo y que el puente entre el rigor académico y el lenguaje popular se puede construir si le ponemos un poco de cuidado y tiempo. Creo que es precisamente ahí donde hay que jugar.

«Tener criterio para leer la ciudad no es un privilegio de quien tiene la carrera de arquitectura: es una competencia democrática básica»

Erik Harley
Divulgador en Estudios Urbanos
@preferiria.periferia En urbanismo existe una regla que se llama 3-30-300: 3 árboles visibles desde tu ventana. Un 30% de cobertura vegetal en tu barrio y un parque de por lo menos una hectárea a menos de 300m de tu casa. Amigas de la Tierra @amigasdelatierra_esp acaba de publicar un informe analizando diez ciudades españolas: En todas las analizadas, más del 60% de la población no tiene acceso a zonas verdes de proximidad. El informe también constata algo que no sorprende a nadie pero que conviene recordar: en los barrios con menor renta, hay menos naturaleza por persona. Las zonas con menos verde son exactamente las que tienen menos de todo lo demás. Qué casualidad tan sistemática ¿verdad? Las ciudades deben ser el mejor marco para desarrollar nuestra vida, no un lugar para especular y necesitamos con urgencia el desarrollo de una red de refugios climáticos comunitarios. Un espacio verde que no te pida el número de tarjeta para darte sombra. Un #RefugioClimatico ♬ sonido original - Erik Harley

[P] Tu quinto libro, Pormishuevismo. Rotondas & mamotretos (Anaya Touring, 2025), es un recopilatorio del fenómeno de las rotondas españolas. ¿Son el mejor ejemplo de storytelling local o de mala praxis?

[R] Ambas cosas a la vez, y eso es lo que las hace tan fascinantes. Una rotonda pormishuevista no es nunca un accidente: es la materialización de una decisión política, de un presupuesto aprobado, de alguien que cobró, de una inauguración con autoridades... Tienen una lógica narrativa perfecta. El problema es que esa narrativa suele ser la del despilfarro y la impunidad, no la de la calidad urbana y las responsabilidades. Que a la vez generen identidad local es un efecto secundario, un plus. A mí me resulta entrañable, siempre que eso no me obligue a ignorar el coste. Un coste que, en estas cosas, debemos recordar que acabamos pagando entre todos.

[P] También organizas visitas por ciudades como Barcelona, Madrid, Sevilla o Valencia para enseñar ejemplos reales del pormishuevismo y explicar su contexto político, económico y social. ¿Por qué has elegido hacerlo desde el humor y la sátira?

[R] Si explicas que un edificio vacío costó cuarenta millones de euros con cara de tragedia, la gente se enfada, se defiende. Si lo explicas con el mismo dato, pero con la distancia seca del desencanto, la gente ríe y a continuación se pregunta por qué ríe. Ese instante es el que me interesa: la interrupción. La sátira abre una grieta por donde puede entrar la pregunta política. No es un método que haya inventado yo. El humor no siempre busca suavizar el mensaje, sino hacerlo llegar entero.

[P] ¿Qué quieres que la gente aprenda en tus tours?

[R] Fundamentalmente, que el espacio público no es neutro. Que cada decisión urbanística tiene un autor, un beneficiario y un coste. Y que tener criterio para leer la ciudad no es un privilegio de quien tiene la carrera de arquitectura: es una competencia democrática básica. Si alguien sale de una ruta y la próxima vez que pasa por delante de un edificio se pregunta «¿quién decidió construir esto? ¿En beneficio de quién?», la ruta ha cumplido su función. Leer la ciudad es, al fin y al cabo, leer el poder.

«La sátira abre una grieta por donde puede entrar la pregunta política»

Erik Harley
Divulgador en Estudios Urbanos
Retrato de Erik Harley con bandana y gafas de sol delante de la Ciutat de les Arts i Ciències de Valencia

Erik Harley, en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia. Foto: Daniel García Sala.

[P] Y al revés. ¿Hay algún proyecto urbano o arquitectónico reciente que te parezca ejemplar?

[R] Por ejemplo, la recuperación del espacio público para el peatón en Barcelona (las Superillas, los ejes verdes del Eixample, la pacificación de calles enteras) me parece una de las apuestas urbanas más valientes que se han hecho en España en décadas. Recuperar millones de metros cuadrados que durante años habíamos regalado al coche sin discutirlo es, en sí mismo, una mejora urbana notable. Y funciona: hay menos ruido, menos contaminación, más vida en la calle.

Ahora bien, sería deshonesto dejarlo aquí. La conversión en zona peatonal no es un proceso aislado: cuando mejoras una calle, también revalorizas los bajos y los pisos, y si no la acompañas de políticas de vivienda y de comercio de proximidad, planes de usos, lo que has hecho es acelerar la gentrificación con muy buen gusto paisajístico. El vecino que aplaudía el eje verde puede acabar fuera del barrio tres años después. Esto no es un argumento contra convertir en zona peatonal; es un argumento a favor de hacerlo bien.

El buen urbanismo no acaba en la calle. Y justamente por eso lo pongo como ejemplo: porque es un proyecto lo bastante bueno como para merecer que le exijamos más. Criticar no es hablar mal; es generar pensamiento crítico. Que es diferente. Si como divulgadores solo señalamos virtudes, nos abocamos al elogio constante. Si, en cambio, solo señalamos desastres, alimentamos el cinismo, y el cinismo tampoco ha construido nunca nada.

Lo que toca es señalar lo que se hace bien con la misma contundencia con la que señalamos lo que se hace mal.

[P] La corrupción económica, la especulación constructiva y la destrucción del territorio parecen ser una constante en las distintas capas de la administración. ¿Se ha cronificado?

La palabra «cronificado» es exacta e incómoda. Es un sistema con lógica propia, con incentivos establecidos y con actores que saben perfectamente qué hacen. El problema es la impunidad. Vivimos en un momento en el que quien incumple las normas urbanísticas es a menudo el mismo agente que debería aplicarlas.

Mientras no haya costes reales para quien toma esas decisiones (y por «costes reales» entiendo responsabilidad penal, no multas que se recurren durante diez años), la estructura se reproducirá. Creo que defender esto es necesario en un estado democrático como supuestamente es el nuestro.

«El problema es la impunidad»

Erik Harley
Divulgador en Estudios Urbanos
@preferiria.periferia

🌀 Como sabéis, estoy trabajando en mi próximo libro, en el que he decidido recorrer las rotondas más locas de España y contároslo todo. Hace pocos minutos estaba en El Raso, Alicante. 🏘️ Una “pequeña” urbanización con 25 rotondas en un área menor a 2 km². Tantas vueltas me marearon, así que decidí buscar un lugar en el que relajarme. 🫧 ¿Véis esto? Es lodo salino. Nutre, revitaliza y elimina impurezas. Bienvenidos al Parque Natural de las Lagunas de la Mata y Torrevieja. Un lugar ideal para… Relaj… ¿Qué es eso? 🏗️ Esto es lo que queda del Parque de la Relajación, un proyecto del año 2000 que pretendía ser el mayor balneario de lodos salinos de Europa: tres edificios, piscinas, restaurantes, un lago artificial de dos mil metros cuadrados y una macrourbanización. 🏅 El típico pelotazo urbanístico. Eso sí, con pedigrí, porque el diseño es del arquitecto japonés Toyoo Itō, ganador de un Pritzker, el Nobel de la arquitectura. Pero la culpa de esto no es suya, sino del que tuvo la idea: don Pedro Hernández Mateo, alcalde popular de Torrevieja durante 24 años con cinco mayorías absolutas. 🚨 Un currículo impecable, si no tenemos en cuenta que fue condenado a tres años de prisión por falsedad documental y prevaricación. 🐚 De esta flagrante obra, conocida como la Caracola, aunque en mi casa la llamamos el “mojón de Torrevieja”, tras veinte años de abandono y dos incendios, ya no queda mucho. Como tampoco queda del millón y medio de euros públicos que costó. 🚫 ¿Y por qué no lo terminaron? Bueno… Porque es ilegal. 🌍 Estamos en un humedal protegido de un parque natural. Por eso, en 2004, la Dirección General de Costas ordenó paralizar las obras. 😤 Puff, la alegría con la que nuestra sociedad intenta mercantilizar la naturaleza me estresa. Menos mal que esto se soluciona rápido. ¡Producción!

♬ sonido original - Erik Harley

[P] Tus colaboraciones en medios como RNE, Radio 4, Catalunya Ràdio o La Sexta denuncian, precisamente, esta forma de gestión o temas como la gentrificación o los efectos del turismo masivo. ¿Cómo pueden erradicarse? 



[R] Uy, «erradicar» es demasiado optimista como horizonte inmediato. Lo que sí creo posible es elevar el coste político de estas prácticas: que la opinión pública las reconozca, las nombre y las asocie a responsables concretos ya está pasando. La divulgación ha tenido un papel importante, pero limitado: yo puedo explicar por qué motivos la gentrificación es un problema estructural y no una dinámica natural del mercado, pero la solución la tienen que aportar los instrumentos de gobierno y la presión ciudadana organizada. Lo que sí tengo claro es que este trabajo, el de divulgar, no debería ser tibio. Si te dedicas a explicar la ciudad y no te mojas, estás decorando el problema, no señalándolo. Mi papel es hacer que mirar hacia otro lado sea más incómodo.

[P] Tu labor comunicativa ha sido reconocida por la revista AD (Divulgador del Año) y una nominación como Divulgador Revelación por TikTok España. ¿Esto significa que los mensajes que transmites están llegando a sus destinatarios?

[R] Llegan a mucha gente, sí. Si llegan a quien puede hacer algo es otra pregunta. Un premio de divulgación reconoce el formato, no el impacto real. Pero quizá lo que más me importa no es el reconocimiento en sí, sino lo que revela: que hay un público enorme, mucho más amplio que el sector profesional, que quiere entender cómo funcionan las ciudades y quién toma las decisiones. Esto no era evidente hace diez años. Que ahora lo sea, y que cada vez más gente sepa identificar las dinámicas especulativas por lo que son: el cáncer de las ciudades, es lo que a mí me ocupa. Lo demás son titulares.

 

Lucía Burbano

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