
La arquitecta Sònia Hernández-Montaño Bou es la directora de la nueva edición del «Posgrado en Arquitectura saludable y bioconstrucción» de la Escola Sert (Imagen de Sònia Hernández-Montaño Bou).
«La bioconstrucción está en un momento de expansión, amparado por las nuevas directivas europeas y por el enfoque en la salud»
El 10 de febrero arranca una nueva edición del «Posgrado en Arquitectura saludable y bioconstrucción», en un momento coyuntural en el cual la salud está en el centro de la conversación. Las técnicas y materiales de bioconstrucción se han convertido en requisitos indispensables en concursos públicos y ya reciben respaldo normativo desde Europa. Su directora, Sònia Hernández-Montaño Bou, nos cuenta sus principales novedades.
Un posgrado dirigido a arquitectos técnicos, interioristas, decoradores, gestores, promotores y agentes inmobiliarios interesados en aprender sobre la incidencia de los materiales y sistemas constructivos en la calidad del ambiente interior y, por tanto, en el confort y la salud de los usuarios. Es lo que propone la arquitecta Sònia Hernández-Montaño Bou como directora del Posgrado en Arquitectura saludable y bioconstrucción de la Escola Sert.
En esta entrevista, la directora nos hace un repaso de los contenidos de esta formación y del panorama actual de la bioconstrucción que, según explica, ha dejado de ser periférica, tal y como ejemplifica su aplicación por parte de arquitectos de renombre nacional e internacional.
[Pregunta] La edición de 2026 del «Posgrado en Arquitectura y Salud» será la séptima en celebrarse. ¿Cómo ha evolucionado el temario en estos años?
[Respuesta] La evolución se basa, principalmente, en las novedades que presenta el propio sector y en las especificidades profesionales del grupo que cursa el posgrado. En las primeras ediciones dedicábamos más sesiones, sobre todo en el tercer módulo, al urbanismo, pero estas se han reducido porque la mayoría del alumnado trabaja, mayormente, en edificación y rehabilitación.
[P] ¿Cómo da respuesta a las necesidades, retos, cambios y tendencias que ha experimentado el sector en materia de salud?
[R] Existen unos contenidos troncales que se repiten cada año. Mantenemos una estructura similar porque hay una serie de cuestiones de las que tenemos que hablar sí o sí. Sin embargo, cada profesor actualiza su contenido para dar cabida a las novedades experimentadas en sus respectivas especialidades.
En mis sesiones, por ejemplo, explico las nuevas normativas que han entrado en vigor, sobre todo ahora que los arquitectos estamos sometidos a miles de cambios, ya que es supernecesario estar muy al día.
[P] ¿El profesorado está formado entonces por perfiles distintos?
[R] Sí. A veces va en función de lo que nos trasladan los alumnos en los cuestionarios que les enviamos y que son imprescindibles para conocer su opinión sobre las distintas asignaturas. También depende del programa, en el que intento equilibrar todos los contenidos. Hay años que unos profesores tienen más horas de clase y otros menos. Aunque el posgrado dure 144 horas, podría ser perfectamente el doble porque los alumnos siempre se quedan con ganas de más.
«Los alumnos del Posgrado siempre tienen algo en común: son personas muy comprometidas y apasionadas, con mucho interés y ganas de aprender. La mayoría de grupos continúan activos y en contacto y se han creado tanto sinergias personales como laborales. Hay personas que han creado vínculos profesionales e iniciado colaboraciones».

La arquitecta Sònia Hernández-Montaño Bou es la directora del «Posgrado en Arquitectura saludable y bioconstrucción» dirigido a arquitectos técnicos, interioristas, decoradores, gestores, promotores y agentes inmobiliarios (Imagen de Sònia Hernández-Montaño Bou).
[P] ¿Y los alumnos? ¿Ha ido variando el perfil?
[R] Siempre tienen algo en común: son personas muy comprometidas y apasionadas, con mucho interés y ganas de aprender, y esto es de agradecer. La mayoría de grupos continúan activos y en contacto y se han creado tanto sinergias personales como laborales. Hay personas que han creado vínculos profesionales e iniciado colaboraciones y esto pasa porque vienen muy motivadas.
La necesidad de actualizarse también define a estos perfiles. Por ejemplo, últimamente se apuntan arquitectos que trabajan en la administración porque tienen que conocer las nuevas normativas. El profesional tipo es aquel que tiene un estudio de arquitectura, pero también aquellos que trabajan para otros estudios y que quieren introducir estas temáticas en sus despachos y que por eso buscan capacitarse.
También he puesto en contacto a varios exalumos con la industria de la construcción, ya que conozco a muchos fabricantes de materiales y les interesan perfiles de arquitectos formados en bioconstrucción para temas técnicos.
[P] ¿Ha incrementado el interés por el posgrado en arquitectura y salud?
[R] El posgrado empezó antes de la pandemia, que dio un impulso a todo lo relacionado con la salud, y que no ha decaído una vez superada. Regulaciones como la nueva directiva de eficiencia energética de edificios no solo habla de energía, habla de mejorar la calidad arquitectónica. Ahora acaba de entrar en vigor el nuevo reglamento de productos de construcción que potencia los biomateriales.
Por eso dedicamos un módulo entero a hablar de biomateriales; de una pintura, de un mortero, de un bloque de cerámica, para que sepan cómo se utiliza y cómo se justifican con ejemplos que iremos analizando.
En algunos concursos de arquitectura se pide cada vez más que los proyectos incluyan a una persona experta en temas de arquitectura y salud, que deben justificar mediante una formación de unas determinadas horas que este posgrado avala.
«En algunos concursos de arquitectura se pide cada vez más que los proyectos incluyan a una persona experta en temas de arquitectura y salud, que deben justificar mediante una formación de unas determinadas horas que este posgrado avala».
[P] ¿Existe en el ámbito laboral una mayor demanda por expertos en arquitectura saludable y bioconstrucción?
[R] Sí, desde la industria, por un lado, y desde la administración a través de concursos públicos. La arquitectura saludable está en boca de todo el mundo y cada vez hay más clientes interesados a los que tenemos que orientar y hacer un poco de pedagogía.
Debido a los rápidos cambios que estamos experimentando, a veces cuesta distinguir y definir las prioridades. El posgrado quiere orientar a los arquitectos para que entiendan cuáles son estas prioridades y qué lenguaje pueden utilizar para lograr cumplirlas, además de cultivar un espíritu crítico.
[P] ¿Cuáles son las novedades para la séptima edición?
[R] El posgrado sigue la dinámica de otros años, pero hay contenidos que se renuevan. También hay ajustes en la cantidad de horas, ponentes que se consolidan y otros que se estrenan para aportar una nueva mirada. El objetivo es adaptarnos a la realidad y a las necesidades de cada grupo. Por eso, para atender sus peticiones específicas, siempre dejo unas sesiones abiertas al final del programa que adecuo según los intereses del grupo.
[P] El posgrado se divide en tres módulos: diseño, materiales y sistemas constructivos de bioconstrucción y visión transversal de la salud al sector de la construcción. ¿Por qué esta estructura?
[R] Lo organizo de esta manera porque empezamos con una definición de lo que es la salud y cuáles son las principales estrategias de la arquitectura saludable. En este primer módulo se habla de cómo deben ser las condiciones del entorno que propician nuestra salud, incluyendo aspectos como la acústica, iluminación, calidad del aire, tóxicos o radiaciones. Se detallan criterios de diseño que permiten alcanzar esos objetivos pero no solo desde la tecnificación, sino desde el propio lenguaje arquitectónico.
El segundo módulo se centra en los biomateriales. La meta es entender como los materiales naturales y sus propiedades dan respuesta a todas estas exigencias. Por ejemplo, para resolver cuestiones como la calidad del aire, explicamos la importancia de la ventilación, pero también cómo las características físicas de los materiales contribuyen a la regulación higrotérmica y a la reducción de contaminantes. De esta manera, no hay un aparato que resuelve la ventilación, sino todo el diseño arquitectónico está encaminado a mejorar la calidad del aire interior.
El último módulo es también muy importante, ya que agrupa todos estos aspectos, y toca otros como el urbanismo, retail, el marketing, las neurociencias, el Facility Management o los aspectos de género. Todo, en el fondo, debe estar integrado con coherencia para poder aplicar la arquitectura saludable a través de la bioconstrucción en un despacho profesional.
Al final, el objetivo es que el arquitecto acabe el posgrado conociendo todas las herramientas, no solo mediante un contenido teórico-intelectual, sino que pueda aterrizarlo. De hecho, el trabajo final, que es de temática libre, permite a los alumnos enfocarse en aquello que le pueda resultar más útil para su práctica profesional.
El Posgrado en Arquitectura saludable y bioconstrucción capacita para evaluar cómo los materiales, sistemas constructivos e instalaciones impactan en la salud de las personas y la calidad del ambiente interior, a través de 3 módulos especializados, variables de diseño, materiales, sistemas de bioconstrucción y visión transversal de la salud.
El Posgrado que dirige Sònia Hernández-Montaño Bou ofrece herramientas prácticas para integrar criterios de salud en la práctica profesional, tanto en obra nueva como en rehabilitación.
Esta dirigido a arquitectos, interioristas, promotores y profesionales de la salud que buscan crear edificios más saludables y sostenibles.
«Hasta ahora parecía que la bioconstrucción era periférica, comparada con la arquitectura convencional, pero el propio sector está aplicando criterios que provienen de la bioconstrucción y más arquitectos de renombre internacional están trabajando con paja o tierra. Que Herzog & De Meuron, Henning Larsen o varios premios Pritzker utilicen la tierra, la paja o el bambú, por ejemplo, cambia la percepción sobre la bioconstrucción».
[P] ¿En qué momento se encuentran la arquitectura saludable y la bioconstrucción?
[R] En un momento de expansión, amparados por los nuevos reglamentos y las nuevas directivas europeas. Lo que sucede es que, el arquitecto medio, que tiene que lidiar con millones de cosas, quizás no es del todo consciente de que estamos sometidos a tantos cambios.
Pero estamos en un buen momento, ya que hasta ahora parecía que la bioconstrucción era periférica, comparada con la arquitectura convencional, pero el propio sector está aplicando criterios que provienen de la bioconstrucción y más arquitectos de renombre internacional están trabajando con paja o tierra.
Que Herzog & De Meuron, Henning Larsen o varios premios Pritzker utilicen la tierra, la paja o el bambú, por ejemplo, cambia la percepción sobre la bioconstrucción.
También es un buen momento para todo aquello relacionado con la salud y de su vinculación con la parte más humana del diseño arquitectónico porque aporta muchas mejoras cuando se incorpora al proceso de diseño.
[P] ¿Y qué falta por conseguir?
[R] A pesar de no ser ya tan marginales, continúa existiendo confusión sobre los materiales o el significado y diferencias entre consumo y energía. También hay que tomar decisiones con coherencia. El posgrado intenta precisamente aclarar todo esto desde una mirada crítica, como cuando se nos presenta un nuevo material, por ejemplo, para identificar si es coherente o no con mi proyecto. Esto es algo en lo que insistimos mucho porque, precisamente, además de arquitectura, los contenidos del posgrado representan un cambio de mentalidad.
Redacción Escola Sert
Lucía Burbano
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