
Hormigón y madera, cara a cara: dos materiales con filosofías distintas que convergen en un mismo objetivo de sostenibilidad en la construcción (Freepik).
Madera vs. hormigón sostenible: ¿qué material es mejor para la construcción sostenible?
La madera y el hormigón sostenible son dos de los materiales más debatidos en la arquitectura actual. La primera destaca por su baja huella de carbono y su capacidad de aislamiento; el segundo vive una profunda transformación para reducir sus emisiones históricas. ¿Cuál es más sostenible? La respuesta depende del contexto, y el futuro apunta a la hibridación de ambos.
Ni la madera ni el hormigón sostenible son superiores en todos los contextos.
La madera genera 33 kg de emisiones netas por tonelada (frente a 264 kg del cemento) y ofrece un aislamiento térmico 15 veces superior al hormigón.
El hormigón sostenible puede reducir hasta un 90 % sus emisiones con nuevas tecnologías y aporta una inercia térmica clave en climas cálidos.
La tendencia actual: sistemas híbridos que combinan ambos materiales según las necesidades de cada proyecto.
Dos materiales, dos filosofías, un mismo objetivo: reducir el impacto ambiental de la edificación. Los datos avalan la urgencia de este reto. Según el Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA), la huella de carbono del sector de la construcción se duplicará a nivel mundial para 2050.
Ante este panorama, arquitectos, ingenieros y promotores debaten sobre cuál es el camino más sostenible. Por un lado, la madera cuenta con siglos de tradición y es una opción de futuro más que interesante. Por otro, una versión optimizada del material más utilizado en el mundo: el hormigón «verde».
Para conocer mejor los pros y contras de cada material y hasta dónde llega su competencia (si la hay), Ramon Bosch, arquitecto y socio de Bosch.Capdeferro Arquitectura, y César Bartolomé, secretario de la Plataforma Tecnológica Española del Hormigón (PTEH), han ofrecido sus puntos de vista.

Las estructuras de madera permiten diseños arquitectónicos innovadores con una huella de carbono significativamente menor que la de otros materiales de construcción convencionales (Freepik).
«La explotación de la madera ofrece la posibilidad de vincularla al cuidado y gestión del territorio más cercano»
Ventajas de la madera como material de construcción sostenible
La madera es un material clásico que ha vuelto con fuerza a la construcción en los últimos años. En apariencia, ofrece una propuesta sencilla: un material renovable que, bien gestionado, puede crecer al mismo ritmo que se consume.
¿Qué huella de carbono tiene la madera frente a otros materiales?
Su sostenibilidad deja poca discusión si se compara con otros materiales habituales: producir una tonelada de madera genera 33 kilos de emisiones netas, frente a los 264 kilos del cemento y los 694 kilos del acero. Esta diferencia abismal la convierte en una alternativa muy atractiva desde el punto de vista climático.
¿Por qué la madera es tan eficiente energéticamente?
La madera ofrece una capacidad de aislamiento térmico extraordinaria: 15 veces superior al hormigón y 400 veces mejor que el acero. Esto se traduce en edificios que requieren menos calefacción en invierno y menos refrigeración en verano. Además, su procesamiento consume menos energía que el de otros materiales industrializados, y los residuos de madera pueden reutilizarse para generar energía o fabricar otros productos.
Para culminar el repaso a sus virtudes, hay que recordar que es un material que permite una construcción rápida, en especial si se utilizan sistemas prefabricados o paneles de madera contralaminada (CLT). Las estructuras que recurren a estas metodologías pueden levantarse en una fracción del tiempo que requiere una obra tradicional.

La integración de elementos naturales en estructuras de hormigón refleja la evolución del material hacia una construcción más sostenible y respetuosa con el entorno (Freepik).
Producir una tonelada de madera genera 33 kg de emisiones netas, frente a los 264 kg del cemento y los 694 kg del acero.
Qué es el hormigón sostenible y por qué está en auge
El hormigón sostenible quizá no tenga el abolengo de la madera, pero también es un valor al alza entre los materiales sostenibles. El hormigón clásico es el material de construcción más utilizado del mundo. Su éxito se debe a propiedades difícilmente igualables como durabilidad, resistencia, versatilidad y disponibilidad local.
¿Cuánto contamina el hormigón convencional?
Sin embargo, su talón de Aquiles es evidente. La producción de hormigón «tradicional» genera tres gigatones de gases de efecto invernadero al año a nivel global (7.100 veces el peso del Empire State Building). Esta capacidad contaminante viene de su proceso de fabricación, que requiere calentar la piedra caliza a más de 1.450 °C, un procedimiento intensivo en energía que tradicionalmente ha dependido de combustibles fósiles.
¿Cómo se reduce la huella de carbono del hormigón?
El hormigón sostenible ha venido a cambiar este panorama gracias a que ha sustituido parcialmente el clínker, un ingrediente clave en la elaboración tradicional de este material, por materiales alternativos como cenizas volantes, escoria de alto horno o arcilla calcinada (LC3). Esta última variante, por ejemplo, puede disminuir las emisiones de CO₂ en aproximadamente un 40 %.
Otra vía para reducir la huella de carbono del hormigón es reemplazar los combustibles fósiles que se utilizan en su fabricación por alternativas de bajo carbono, como biomasa, residuos plásticos o hidrógeno verde. Finalmente, la captura y almacenamiento de carbono (CCUS) podría reducir las emisiones de la industria en un 36 %, según la Global Cement and Concrete Association.
Además, han surgido innovaciones fascinantes como el hormigón geopolimérico, que puede reducir las emisiones de carbono hasta en un 90 % al utilizar subproductos industriales, o el hormigón autorreparable, que utiliza bacterias para sellar grietas y prolongar la vida útil de las estructuras.

La economía circular es uno de los pilares del hormigón sostenible: innovaciones como el reciclaje de áridos o la captura de carbono están transformando el material de construcción más utilizado del mundo (Freepik).
Limitaciones de la madera y el hormigón sostenible
Para completar el repaso al hormigón y la madera también hay que tener presentes sus puntos débiles. Ningún material es perfecto, pero es importante conocerlos en todas sus vertientes para decidir mejor a la hora de incorporarlos a un proyecto.
¿Cuáles son las limitaciones del hormigón sostenible?
En el caso del hormigón, aunque las tecnologías de descarbonización avanzan, la realidad es que su descarbonización es compleja. Las soluciones más efectivas, como la captura de carbono o el uso de hidrógeno verde, requieren inversiones masivas y están aún lejos de generalizarse.
Además, el hormigón reciclado, aunque prometedor, puede presentar contaminación con otros materiales de obra y no siempre iguala la resistencia de la piedra triturada virgen. La baja tasa de reciclaje actual del hormigón sigue siendo un problema pendiente.
¿Es la madera un material realmente sostenible?
La madera, por su parte, enfrenta cuestionamientos sobre la gestión forestal sostenible. Aunque los bosques pueden ser un recurso renovable, esto solo es cierto si se gestionan correctamente y se replantan más árboles de los que se talan. La certificación forestal existe precisamente para garantizar estas buenas prácticas, pero no todos los mercados tienen el mismo nivel de control.
No obstante, un punto débil puede transformarse en virtud. Para Bosch, la explotación de la madera «ofrece la posibilidad de vincularla al cuidado y gestión del territorio más cercano». El arquitecto puntualiza que «para que esto sea una realidad, son necesarias políticas valientes que fomenten esta actitud y amplíen horizontes a largo plazo».
¿Es la madera resistente al fuego?
Otro aspecto crítico es la percepción del riesgo de incendio. Aunque la madera gruesa no arde tan fácilmente como la madera fina —la capa carbonizada exterior protege el interior—, esta preocupación persiste y requiere diseños estructurales específicos con márgenes de seguridad adicionales.
Además, los proyectos basados en la madera suelen requerir mayor coordinación entre diferentes gremios (carpinteros, albañiles, cristaleros) y un diseño más cuidadoso para garantizar la resistencia ante condiciones ambientales cambiantes.

Los edificios residenciales de media altura con fachada de madera combinan eficiencia energética, rapidez de ejecución y un impacto positivo en el bienestar de sus habitantes (Freepik).
«En un clima como el nuestro, necesitamos edificios con una alta inercia térmica que nos permitan mantener las temperaturas estables y frescas en verano»
¿Cuándo usar madera y cuándo hormigón sostenible?
La verdad es que no hay una dualidad. «No pensamos que haya materiales buenos o malos, sino grados de eficiencia en su uso», apunta Bosch. Por su parte, César Bartolomé considera que el debate entre madera y hormigón sostenible es, en realidad, un falso dilema: «No creo que ningún material sea alternativa a otro. Los materiales son complementarios y tienen ventajas y limitaciones».
Un edificio debe cumplir tres requisitos fundamentales: proporcionar seguridad frente a agentes externos (climatológicos, sísmicos, incendios), ofrecer un entorno saludable y garantizar condiciones de confort térmico con el mínimo consumo energético posible. Tanto la madera como el hormigón sostenible pueden cumplir estos objetivos si se emplean correctamente.
¿Para qué tipo de edificios es mejor el hormigón sostenible?
El hormigón sostenible resulta especialmente adecuado para edificios de gran altura, infraestructuras que requieren máxima durabilidad (puentes, túneles, obras hidráulicas), proyectos ubicados en zonas con alta exposición al fuego o climas extremos, y construcciones donde la masa térmica pueda aprovecharse para regular la temperatura. Asimismo, su inercia térmica puede reducir significativamente el consumo energético en climatización cuando se diseña bien.
¿Cuándo es preferible construir con madera?
Por su parte, la madera resulta especialmente útil para edificios de baja y media altura, construcciones que priorizan la rapidez de ejecución, proyectos con presupuestos ajustados donde el ahorro en cimentación y estructura es relevante, climas fríos donde el aislamiento térmico es prioritario, y edificios que buscan crear ambientes cálidos y saludables. Diversos estudios demuestran que los espacios con madera tienen un impacto positivo en la salud, reduciendo el estrés y aumentando la concentración.
La importancia de la inercia térmica en el contexto climático actual
Sobre la adaptación climática, Bartolomé introduce un matiz relevante: «Ha llegado el momento de hablar de adaptación. En un clima como el nuestro, en el que las temperaturas en verano se van a disparar, necesitamos edificios con una alta inercia térmica que nos permitan mantener las temperaturas estables y relativamente frescas en verano».
En este sentido, el experto en hormigón concluye que «en un escenario de descarbonización, en el que tenemos que electrificar el consumo energético, la única solución técnica y económicamente viable de climatizar los edificios son los sistemas radiantes inerciales. Y para ello, tendremos que activar las estructuras de hormigón. No hay alternativa».
A la hora de valorar la eficiencia energética de cada material, Bartolomé propone una métrica diferente que cambia radicalmente el análisis: en lugar de medir kg CO₂/m², «deberíamos considerar kg CO₂/m²·año, dividiendo la huella por la vida útil del edificio. Si ponemos en valor la durabilidad de la estructura, la estructura de hormigón es la que presenta una menor huella de carbono con diferencia».

La construcción híbrida madera-hormigón aprovecha lo mejor de cada material: la resistencia estructural del hormigón en núcleos y escaleras, y la calidez y eficiencia térmica de la madera en cerramientos y acabados (Freepik).
«La sostenibilidad está asociada a decisiones donde intervienen una gran cantidad de factores que van más allá de la cuestión de los materiales»
Construcción híbrida madera-hormigón: el futuro de la edificación sostenible
La verdadera innovación no estará en elegir uno u otro material, sino en combinarlos inteligentemente.
Los sistemas híbridos madera-hormigón ya están demostrando su potencial, aprovechando las ventajas de cada material: la resistencia al fuego y la durabilidad del hormigón en los primeros niveles y núcleos de comunicación, y la ligereza, rapidez de montaje y eficiencia térmica de la madera en las plantas superiores.
Países como Canadá, Noruega o Finlandia llevan años desarrollando edificios de madera de gran altura que incorporan elementos de hormigón en puntos críticos. Esta filosofía de «usar el material adecuado en el lugar adecuado» es probablemente el camino más sensato hacia la descarbonización del sector.
La construcción sostenible del futuro no será exclusivamente de madera o de hormigón verde. Será una construcción inteligente que utilice cada material donde aporta mayor valor, diseñada con criterios de análisis de ciclo de vida completo, con énfasis en la eficiencia energética durante el uso del edificio, pensada para ser duradera, adaptable y, eventualmente, desmontable y reciclable.
En este panorama de hibridación los dos expertos coinciden. «Debemos pedir al hormigón que se descarbonice y a la madera que supere ciertas limitaciones técnicas y que reduzca sus costes», reflexiona Bartolomé. Mientras que Bosch remarca que la sostenibilidad «está asociada a decisiones donde intervienen una gran cantidad de factores que van más allá de la cuestión de los materiales».
¿Qué es más sostenible, la madera o el hormigón?
Depende del contexto. La madera tiene una huella de carbono significativamente menor en su producción (33 kg de emisiones netas por tonelada frente a 264 kg del cemento). Sin embargo, si se considera la vida útil completa del edificio (kg CO₂/m²·año), el hormigón puede resultar competitivo gracias a su durabilidad superior.
¿Puede la madera sustituir al hormigón en edificios de gran altura?
Parcialmente. Existen edificios de madera de gran altura en países como Canadá, Noruega y Finlandia, pero suelen incorporar elementos de hormigón en puntos estructurales críticos. La tendencia actual apunta a sistemas híbridos que combinan ambos materiales.
¿Qué innovaciones están reduciendo el impacto ambiental del hormigón?
Las principales innovaciones incluyen la sustitución parcial del clínker por materiales como la arcilla calcinada (LC3), que reduce las emisiones hasta un 40 %; el hormigón geopolImérico, con reducciones de hasta el 90 %; la captura y almacenamiento de carbono (CCUS); y el hormigón autorreparable con bacterias.
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