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Territorio y urbanismo

Mayorga-Fontana: “La calle es el espacio público por antonomasia”

Las calles pueden pasar desapercibidas si pensamos en ellas como simples vías por las que transitamos en dirección a algún lugar. Sin embargo, para los arquitectos Maria Pia Fontana y Miguel Mayorga, directores del curso ‘Hacia el diseño de calles más habitables’, ejemplifican todo aquello que el espacio público debería representar. Su enfoque holístico, amplia experiencia profesional aplicando datos con un sentido racional, su pasión por el debate y el convencimiento de que los equipos transversales suman más, son algunas pinceladas de este dúo que destila conocimiento y pasión por enseñar y seguir aprendiendo.

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El nombre del curso, ‘Hacia el diseño de calles más habitables’ implica que actualmente nuestras calles no son lo suficientemente habitables. ¿Es así?

Miguel Mayorga (M.M.) Llevamos mucho tiempo trabajando el espacio público y la calle es el espacio público por antonomasia, aunque generalmente, cuando hablamos de espacio público, lo primero que nos viene a la cabeza es la plaza, el parque y los componentes de la ciudad que tiene una connotación cara al espacio público. A partir de las investigaciones que hemos hecho nos hemos dado cuenta que hay un cambio de paradigma y que ahora estamos en un momento importante de reflexión que viene acompañada de las siguientes preguntas: ¿las calles que tenemos son habitables? ¿El modelo de ciudad que tenemos es habitable?
Maria Pia Fontana (M.P.F.) También lo asociamos al tema de la habitabilidad entendido como los lugares donde se desarrollan actividades habituales, de hábito. Con todo lo que estamos viviendo, la idea de que la calle pueda ser una extensión de la casa, y por lo tanto, que la ciudad se convierta en un espacio mucho más agradable, nos llevó a pensar que era una buena manera de explicar que las calles, y por ende el espacio público y la ciudad, deben ser un lugar donde nos sintamos igual de cómodos que cuando estamos en nuestra casa, de ahí surgió este juego de palabras.

 

"A partir de las investigaciones que hemos hecho nos hemos dado cuenta que hay un cambio de paradigma".

¿La calle es entonces algo más que un lugar de paso?
M.M. Existen distintas ópticas sobre la calle y muchos temas que se cruzan sobre el espacio calle. Hay quien diseña el espacio por dónde pasan los coches y después está la arquitectura, que es lo que nosotros planteamos con este curso, que es precisamente incidir en una visión más amplia del concepto de calle, donde nos interesa medir lo que importa, no solo el ancho de la calle o de los carriles, sino ir un poco más allá y medir elementos como la calidad ambiental, la cantidad o intensidad de las actividades que se producen o la densidad de habitantes que hay en la calle. Existen muchos trabajos de referencia de profesionales que han trabajado en el espacio público y queremos aprender de ellos para actualizar esas herramientas. Nos interesa un urbanismo más ágil que se interese por las  cosas pequeñas frente a otro de grandes escalas y mediciones orientadas a la construcción de infraestructura. 

Projecte a la Meridiana de Mayorga Fontana

 

 

¿De qué manera vais a desarrollar estos conceptos con los alumnos?
M.M. El curso pretende ser una reflexión y una actualización del concepto SMART para entender la habitabilidad de las calles de una manera holística y amplia. Nos interesa hablar  del enfoque porque es necesario saber mirar el concepto que estamos proponiendo además de hacerlo con unos métodos, instrumentos y unas experiencias que serán la base del aprendizaje del curso. Además de la forma, hablaremos también de las relaciones morfológicas y topologías del espacio, por eso insistimos mucho en medir estos otros factores. Por otro lado, queremos incidir que el proyecto de espacio calle es una cuestión de gestión, de hacer más con menos, y una oportunidad para proponer nuevos modelos de ciudad.
M.P.F. Lo que queremos transmitir a los alumnos es que no se trata de hacer algo totalmente nuevo, sino de complementar el conocimiento que tienen con otros aspectos que a veces son más intangibles. Usar datos significa apropiarnos de una serie de informaciones que antes no necesitábamos o no nos dábamos cuenta de que eran importantes y ahora sí que las estamos incorporando. El mayor sensor es el ciudadano y situarlo en el centro además de los factores ambientales ayuda a comprender qué es o no habitable.

"Lo que queremos transmitir a los alumnos es que no se trata de hacer algo totalmente nuevo, sino de complementar el conocimiento que ya tienen".

También proponéis una redefinición del concepto SMART.
M.P.F. Con este concepto intentamos romper con unas serie de ideas preconcebidas y de prejuicios que existen sobre la palabra. Inevitablemente, cuando hablas de SMART lo asocias a la tecnología y aunque las palabras no tienen ninguna culpa de cómo son usadas, una palabra que significa algo “inteligente” ha acabado asociándose a un discurso muy político de ciudad que apuesta por la tecnología. Nosotros no estamos en contra de la tecnología, la cuestión es que la tecnología es un medio y no un fin. A partir del ‘Libro de los Errores’ de Gianni Rodari proponemos un juego de palabras para cambiar el significado de una misma palabra y del concepto por el de ciudad Sensata, Medible, Accesible, Real y Echa a Tiempo, que son valores muy válidos para la ciudad contemporánea.

¿Cómo incorporáis este concepto a vuestra propia práctica profesional?
M.P.F. Por un lado tenemos un despacho, que es Mayorga-Fontana donde desarrollamos proyectos como reformas de viviendas, espacios públicos, parques o concursos, y después tenemos un laboratorio que se llama City F.O.V. Urban Lab, en el que trabajamos con expertos en movilidad, en GIS, ingenieros de telecomunicaciones o ambientales. Son estos proyectos los que elaboramos bajo este enfoque. Por ejemplo, en los últimos concursos hemos intentado incorporar componentes ambientales en los que no solo medimos, por ejemplo, la cantidad de verde, sino que hemos utilizado bases de datos de ciudades como la de Barcelona, que cuenta con 500 datos abiertos que ofrecen información muy valiosa, sobre todo cuando hay que plantear estrategias o para proyectos que parten de una visión amplia. En el concurso World Data Viz Challenge propusimos analizar Barcelona a partir de cuatro elementos: los árboles existentes, la red de caminos escolares, las fuentes de agua y las escuelas. Cruzamos estos datos y como resultado obtuvimos un mapa muy interesante que permitía explicar qué lugares eran ambientalmente agradables y cuáles favorecían el uso por parte del peatón, mientras que otros lugares mostraban una deficiencia en este sentido. Esto te permite plantear, estratégicamente, donde es mejor intervenir y dónde no.

Ambos contáis con una amplia experiencia en la docencia. ¿Qué pueden esperar los alumnos de los directores Miguel Mayorga y Maria Pia Fontana?
M.P.F. Queremos transmitir entusiasmo y sobre todo curiosidad. Darle la vuelta a las cosas para intentar ver otros aspectos que a lo mejor no son tan evidentes. Nosotros seguimos aprendiendo a ver, a detenernos en las imágenes, a comprender lo que se plasma. Uno de los elementos que también transmitimos en el curso es que el ser capaz de hacer mapas a través del uso de datos no es más que una manera de leer los problemas u otra manera de darnos cuenta que hay cosas que siempre han estado ahí pero no las sabíamos y que gracias a las herramientas las podemos hacer visibles.
M.M. Nos interesa transmitir una visión holística del urbanismo relacionado con los conceptos de habitabilidad, de un urbanismo ecosistémico, que apuesta por la interescalaridad para darnos cuenta que los problemas no son de un tamaño o escala exacta sino que hay una interacción entre distintas escalas. Nos interesa tener esa visión transdisciplinaria para retomar el problema de la ciudad y de las calles desde esa visión compleja y rica y por eso nos gustaría destacar que tendremos profesores invitados que trabajan en varias disciplinas y que nos pueden ayudar a articular esto.
M.P.F. Al final de cada uno de los cinco bloques que forman el curso habrá un debate con la persona invitada en el que esperamos fomentar la participación de los estudiantes. La enseñanza online posibilita tener todos esos profesionales y poder establecer un diálogo con ellos permitirá expresar opiniones en un ambiente distendido. El debate es casi lo más importante del curso porque de ahí saldrán las ideas y cabos sueltos que se irán generando durante el curso y las sesiones.

 

Lucía Burbano
Redacción Escola Sert

Curso: Hacia el diseño de calles más habitables

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