
La reutilización de aguas grises y pluviales ha dejado de ser una opción sostenible para convertirse en una exigencia normativa que redefine cómo los arquitectos proyectan las instalaciones de un edificio. (Freepik)
Aguas grises y pluviales en edificios: normativa, diseño e instalación
La reutilización de aguas grises y pluviales ha dejado de ser una opción sostenible para convertirse en una exigencia normativa. Los arquitectos deben integrar estos sistemas desde la fase de diseño del proyecto y Barcelona ya obliga a instalar sistemas de reutilización de aguas grises en edificios nuevos de más de 16 viviendas.
El agua es un bien esencial y un derecho humano fundamental, pero también un recurso natural cada vez más preciado: su disponibilidad se ve constantemente amenazada. El actual contexto de cambio climático y los episodios recurrentes de sequía han dejado de ser una preocupación únicamente medioambiental para convertirse en un reto estructural que exige una gestión más responsable y sostenible de este recurso.
En este contexto, diversos municipios catalanes empiezan a regularizar el uso y consumo del agua. Las nuevas ordenanzas municipales de ahorro de agua en Barcelona y otras poblaciones promueven la reutilización de las aguas grises y pluviales. Es, en resumen, una alternativa sostenible que se ha transformado en una exigencia normativa de gran importancia en el urbanismo y la arquitectura.
¿Qué normativa regula las aguas grises y pluviales?
En los últimos años han aparecido diferentes normativas, ordenanzas, normas UNE y Reales Decretos vinculados al sector de las instalaciones de agua. «A pesar de ello, el documento que más afecta al sector de la edificación, el Código Técnico de la Edificación (CTE), todavía está pendiente de modificación, al menos en los capítulos referentes a suministro y evacuación de agua», nos explica Albert Soriano Rull, experto en instalaciones hidrosanitarias.
Según él, afrontar estos cambios es esencial porque el CTE condiciona el trabajo de arquitectos, ingenieros y también instaladores. En este sentido, las nuevas directrices inciden en «el ahorro y la eficiencia hídrica y energética, la seguridad de los profesionales y también la protección y seguridad sanitaria del agua que se suministra para el consumo humano, y la que se trata para su reutilización para usos no potables», añade.
Unas nuevas prácticas aplicadas a la gestión del agua que ya son comunes en los Países Bajos, Francia y, ahora, en Catalunya. Todas ellas son clave para abordar los efectos derivados del cambio climático, la sequía y el aumento de población urbana.
«El peso de los depósitos llenos de agua y la dificultad técnica de adaptación dificultan la ubicación de las salas técnicas en las cubiertas de los edificios»

Reservar un espacio adecuado para la sala técnica, con luz, desagüe, ventilación y red de datos, es un requisito clave en cualquier proyecto de reutilización de aguas grises o pluviales. (Freepik)
La ordenanza de Barcelona: obligaciones para edificios nuevos y rehabilitaciones
En el marco de la 25.ª Asamblea General de la Red de Ciudades y Pueblos hacia la Sostenibilidad, se presentó un nuevo modelo de ordenanza municipal que no solo busca el ahorro de agua, sino que impone criterios técnicos para la implementación de tecnologías que garanticen la seguridad sanitaria y la protección del medio urbano.
Este modelo ya ha tomado forma en la capital catalana. El Pleno del Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado una ordenanza que obliga a instalar sistemas de reutilización de aguas grises en edificios de obra nueva o grandes rehabilitaciones de más de 16 viviendas. También se aplica a hoteles, industrias o equipamientos con consumos iguales o superiores a 595 m³/año para el llenado de cisternas o riego por goteo.
El objetivo principal es reducir en un 33% el consumo de agua potable en usos residenciales, con un ahorro potencial de 136.000 m³ anuales para la ciudad y hasta 185 euros al año por hogar.
«La red de tuberías debe ser triplemente separativa: aguas grises, aguas pluviales y aguas negras, cada una por un conducto independiente»
En el Reino Unido, el Code for Sustainable Homes fomenta las instalaciones de captación de agua de lluvia en casas nuevas. Existen unos 100.000 sistemas ya en funcionamiento; cada año se instalan unos 4.000 de nuevos, normalmente para llenar la cisterna del inodoro o regar el jardín.
Por otro lado, en Francia, en torno al 15% de la población urbana dispone de un sistema de recogida de agua de lluvia. Desde 2006 se conceden incentivos fiscales a las casas que instalen estos sistemas.
Aguas grises vs. pluviales: orígenes, usos y requisitos técnicos
Para Albert Soriano, la gestión y regulación de estos recursos hídricos alternativos exige diferenciar el origen y el tratamiento del agua.
- Aguas grises o residuales: provienen de duchas, baños y lavamanos. Tienen un alto potencial de reciclaje interno (para cisternas de WC), pero excluyen las aguas de cocina o lavavajillas por su carga orgánica.
- Aguas pluviales: el agua de lluvia recogida en entornos urbanos es una fuente de gran calidad. En países como el Reino Unido o Francia, se utiliza con éxito para riego y usos domésticos no potables. Se estima que puede cubrir entre el 12% y el 100% de las necesidades de agua potable en un hogar.
El aprovechamiento de aguas grises o pluviales en un edificio exige planificar la instalación desde el principio del proyecto arquitectónico. Por ejemplo, «la red de tuberías debe ser triplemente separativa; es decir, debe poder conducir de manera independiente aguas grises por un lado; aguas pluviales, por otro; y aguas negras residuales por otro», explica el técnico especializado.
Por tanto, este trabajo de diseño arquitectónico debe ejecutarse prioritariamente al inicio del proyecto de saneamiento y también al inicio de la ejecución de la obra. Además, «resulta esencial la reserva del espacio suficiente para albergar el equipo de tratamiento y el resto de componentes que lo acompañan, como el grupo de presión, la cloración complementaria, etc.», añade.
Albert Soriano recuerda que «el peso de los depósitos llenos de agua y la dificultad técnica de adaptación dificultan la ubicación de las salas técnicas en las cubiertas de los edificios» y que lo más habitual es, pues, reservar un espacio suficiente en la planta baja o sótano-aparcamiento del edificio. Este espacio debe incorporar «luz, desagüe, ventilación e incluso red de datos, para permitir una buena monitorización de la instalación en tiempo real y tener unas proporciones suficientes para permitir el mantenimiento en condiciones adecuadas de accesibilidad», puntualiza.
«Los profesionales tienen la responsabilidad de hacer pedagogía y, para poder hacerla, se debe tener un conocimiento consolidado»
Formación para arquitectos: cómo dominar las instalaciones hídricas
Uno de los errores más habituales que se cometen cuando se proyectan sistemas de reutilización de aguas grises o pluviales en edificios es la falta de formación técnica. «Las personas que intervienen en el proyecto, la instalación o el mantenimiento no tienen una formación adecuada y se producen cruces de tuberías, información deficiente a los usuarios, errores en el mantenimiento e incluso proyectos poco rigurosos en la descripción técnica», constata.
En este sentido, el nuevo curso de la Escola Sert ofrece a los profesionales que quieren liderar esta transición hacia una arquitectura hídrica circular la oportunidad de entender y comprender el nuevo marco normativo.
Al finalizar el programa, los alumnos serán capaces de «reconocer e identificar todos los componentes de una instalación de reutilización y aprovechamiento de aguas grises y pluviales en un edificio». Además, conocerán la normativa aplicable y habrán aprendido también «cómo dimensionar el conjunto de la instalación», explica Soriano, docente responsable de este nuevo curso.
El principal objetivo de este programa formativo es que «los alumnos sean capaces de enfrentarse a un proyecto sin sentirse incómodos por falta de formación». Por ello, se profundizará en los criterios de diseño y dimensionado según la nueva normativa; la seguridad sanitaria y el mantenimiento de las instalaciones de aguas grises y pluviales en los edificios, y cómo deben integrarse arquitectónicamente todos estos depósitos y sistemas de filtrado.
Dominar estos sistemas no es una cuestión de sostenibilidad, sino una competencia indispensable para poder licenciar cualquier proyecto de gran envergadura en el nuevo marco legal. De hecho, Soriano cree que en el futuro más inmediato «deberá existir una simbiosis ideal entre el profesional y el recurso hídrico o energético, un encaje que encuentre su zona de confort a través del conocimiento».
Para él, los profesionales tienen «la responsabilidad de hacer pedagogía y, para poder hacerla, se debe tener un conocimiento consolidado».
Comparte tu comentario y participa en la conversación
Noticias relacionadas